La nueva Patria y el retorno a casa

En menos de un mes volveré a Cuba. En estos últimos tres años sin la isla, mi vida dio un giro de aquellos que se esperan en toda vida boa. De repente, el mundo sin piso, ni paredes… mucho menos techo. Y yo vagando… el tiempo congelado en presente… la poesía de los actos y sus consecuencias… la felicidad y sus tristezas … inhalo, aguanto, suelto. Estou vivo.

En ese tiempo entendí – inevitablemente – que la Patria, la gran madre que abraza, ese barquito flotando en altamar,  el Escudo, el respeto a la bandera, los héroes y los villanos, no eran más que un cuento en tanta vida que había en mi corazón.

Delante de mí, emergiendo de profundas aguas, una isla-continente, surge un cuerpo blando y blancuzo, que hace sonidos por palabras y mayoría de las veces me hace sonreír : BENJAMÍN.

“Minha pátria é você!”

En poco tiempo estaré en La Habana, me quedaré – como pocos consiguen –  por tres meses (jejeje). Menos tiempo sería una pérdida de tiempo, una fantasía, tipo un ensueño.

Entonces tranqué el dominó: hice las paces con mi rutina, intenté acuerdos para volver a mis proyectos cuando regrese – obviamente sin una definición -, direccioné contratos amigos para vivir en algunas casas de amigos a mi regreso. El pasaje, carisísimo, lo pagué casi todo con los direitos de Gizamundo, mi primera publicación en portugués. Benjamín viajará los últimos días de diciembre con su mamá… y La Habana se rendirá a sus pies.

Estoy preparando una fiesta para que los amigos ayuden a viajar… mi Brasil y yo!

Es difícil escribir lo que vendrá, digo más, es un alto riesgo de postular las palabras del futuro como quien dicta veredas y funde el destino. Prefiero destilar el aliento cuando respire aquel aire que mi cuerpo conoce… ¿cuáles serán las palabras que mis ojos descubran? ¿cuáles las preguntas que escucharé a mi paso? ¿cuál es el significado de la nostalgia? ¿del olvido? ¿cómo seré yo, nuevamente yo, otro?

Nuevamente… eu!

Anuncios

Proyecto Patria y el horno para galleticas

Benjamín conocerá Cuba … y como es difícil escribir en futuro, sin tener todas las certezas de una magnífica ficción.

Es la ansiedad de él que me calma estos largos días hasta que llegue noviembre. Disfrutar su alegría al hablar o recordar algo sobre ese lugar, ese nombre de lugar, donde viven unas personas que aún no conoce, y que existen imaginariamente como personajes apenas de nuestras historias y nuestros deseos.

Oh pai, essse ónibus vá para Cuba?”

El hijo de Barbapapá.

El hijo de Barbapapá.

¿Cómo será esa imagen de país distante? ¿Cómo el olor de esas personas que le aseguran, lo aman y lo quieren conocer? ¿Cómo será escuchar por horas, días y noches, otro idioma, essa outra língua deliciosa que o meu Benjamín conhece, pero aún no habla? ¿Cómo será reencontrarme, a su padre, en mis plazas, mis calles, mis recuerdos, nuestras músicas, mis padres, mis tardes floridas y mañanas calurosas, mis amigos que no se exiliaron? ¿Cómo se verá en el espejo, con nuevas palabras para sus asombros? ¿Cómo serán sus sueños?

Yo tengo certeza que viviré este momento. La imagen es infinita. Se expande por todos mis recuerdos, como una extensión de mi más grande deseo: de manos dadas, corriendo juntos, Benjamín y yo, por cada uno de los instantes de mi pasado, lo que será nuestro presente, y lo que el futuro, y toda la felicidad que merecemos.

Proyecto Patria II

Un plan es algo que va a salir bien. Nace en el centro del pecho y ahonda en la mente, crece en el esfuerzo y se hace real.

Nunca me salí bien con los planes, sobretodo en la parte donde debo esforzarme, meter los dedos dentro de la masa suave de infinitas posibilidades y amoldar o amoldarme según las necesidades y hacer que mi vida me suceda o me sucede.

De criança, a asma convenceu minha mãe que eu seria um filho frágil. Qualquer pretexto relacionado à saúde faz os pais, especialmente as mães, sentir um intenso apego pelo cuidado do crio. No meu caso, duas paradas respiratórias e comuns internações hospitalares justificavam ainda mais essa vigilância.

Eu cresci mimado, cuidado no mais estrito capricho e no luxo de um filho que tinha sobrevivido logo cedo – antes dos dois anos – a morte duas vezes. Tudo era, ou me parecia, estendia-se aos meus pés. Eu cresci folgado, essa é a verdade. 

Los buenos ejemplos de mamá.

Pero la vida en tiempo presente es mucho más real y ardua que cualquier malformación que nos parezca. Al final, ¿a quién si no a nosotros le exigiremos por nuestros caminos? ¿Quién si no, cada uno, se hará responsables por nuestros actos?

Cada palabra, decisión o acto mío en esta vida, me hizo ser, vivir este instante. Nada me puede apartar de este momento en el que escribo: el desvelo, toda esta proyección y memorias, esta verborragia mental emanando de mí y yo, despierto, decidí cambiar este escrito por el sueño.

Teve um momento na vida que aprendi – também porque alguém se dedicara a que eu visse – que tudo o que eu “realmente” sinto, peço e quero aparece diante de mim, feito real, real verdadeiro, possível e por mim, meu. Posso dizer oh: eu sou bruxo. Sentia, acreditava, queria, dizia ou pregava no centro do meu “intento”, desapegava, sonhava e aquilo acontecia. Podia ser um simples desejo. Um grande feito. Um milagre.

A vida então foi severa no que respeitava ao que eu realmente desejava e merecia. Teve de acertos e alegrias. Teve funestos desencontros e pesadelos. Teve e é, minha vida.

Sou um bruxo travesso e sem rumo como até hoje continuo sendo. Acostumado aos bons modos sempre é do bem o que sonho e preciso.

Meses atrás, en este mismo pedazo virtual que me agencio, me despelotando entre 2 lenguas, escribí sobre un plan, mi único plan. Clavé la bandera de mi más grande anhelo, lo único que me quita el sueño, lo que escojo para incomodarme, para trascenderme, para sofocarme. La bandera – fantástica imagen creada junto con mi otro yo, el Meple – se levanta para que yo pueda verla donde quiera que respiro, donde sea que soy, incluso donde me niego a mí, la veo.

Mis padres y yo, probablemente a los dos años.

Esa bandera es mi hijo, mi hijo Benjamín, caminando junto a mí, conmigo, por las mismas calles donde yo andaba, los parques sin rejas, floridos flamboyanes o secos con sus vainas, perros corriendo sueltos por barrios calurosos, gente que saluda o se esconde, carros antiguos, coloridos, viejos, casi latones andantes, y el tiempo ardiente, húmedo, rajando en su verticalidad todos los sentidos, mis escuelas, los amigos que no consiguieron largarse a los exilios, mis padres llorosos, crecidos, más viejos negándose como yo a todo olvido, a pesar del tiempo pasado en antiguos calendarios, sobrevivientes y más inmensamente felices; mi hermanita grande, mujer, madre, tía de eterna soledad de su sobrino y su hija, mi sobrina, y las playas, las historias, las fotos antiguas renovadas en un nuevo mirar de mi mirada con mi hijo, en la sorpresas de quien no me aguarda en una esquina, en las propias esquinas donde no encontraré con nadie, en la poesía clandestina de mi Habana, silenciosamente revolucionaria, ahora sí queriendo una nueva Revolución para su patria, en el mar azul, verdeazul, azulísimo de aquellas aguas, en el Muro solitario de tantas despedidas y silencios, los amores rebuscados que olvidé y no olvido porque el amor no necesita revisitarse a cada vida, basta vivirlo un instante y ser eterno en su morada, el pecho y en el ensueño, y enseñarle a él con nuestras palabras, estas que ahora escribo, que todo lo que tenemos para vivir será vivido siempre al pie de esa bandera alta, gallarda, que es la bandera de ser felices mientras nuestro Sol arda. 

Projeto Pátria

Benjamín tem hoje quase dois anos e oito meses. O quase é porque ainda não chegou o 6 de dezembro. Daí sim os oitos. Oito, número do infinito sorriso. Cintura rebolando na gíria de um samba. O número que não termina. JAMAIS.

Ese chamaco me regala las más puras, leves  y sinceras declaraciones del amor. Desde la sonrisa así que abre los ojos, y me llamá “papai” y yo, que decirles, me pongo muy feliz. Confieso que al principio hasta le pedí que me llamara de “papá”, y pues él, que ya sabe lo que es ELEGIR, decidió llamarme de essa sua maneira de DIZER.  Después eso no me importó más. Benjamín baja de la cama y desde ya, es todo muy nuevo, deliciosamente infinito.

Benjamín fala muito bem – para a idade – português, e ainda indagador, questiona-me. Agora a palavra é: POR QUÉ?

Ante quase toda colocação me responde:  – Por qué, papai? A maioria das vezes percebo, que tudo o que eu acho, ou penso, ou peço, ou exijo dele são simplesmente vontades minhas, no intuitivo poder de ser humano. De um ser humano sobre o outro. Algumas vezes, recuo, na simplicidade de quem aceita o outro, meu filho, e revejo meu parecer. Outras, tem que “encarnar” o pai, e ele vai ter que obedecer. Cada hora é cada vez. INSTANTES.

Cuando voy a buscarlo a la escuela me gusta verlo unos segundos sin que él perciba que estoy allí. Hay una sublime alegría de saberlo existir. De ver que hay una personita creciendo, mirando, jugando, tocando, corriendo, siendo. Cuando me ve, cuando nos vemos y él corre (a mí también me encantaría correr) y nos agarramos en un abrazo que a mí me parece siempre, un CADA vez, diferente, y la sonrisa abrazándome, haciéndome, creciéndome, tocándome, siendo. FELIZ.

Nesses dias tenho pensado muito nessa experiência que o Benja e eu vivemos, de falarmos nesta mistura de línguas e palabras que viajan de otra vida. Vida-á-deriva. Um pouco neste trânsito de viver/escrever.

Yo le hablo.

Ele me responde.

Ele fala.

Yo respondo.

Eu vivo.

Él vive y me pregunta.

Hago silencio y vivo.

Ele faz silêncio.

VIVIR

mos

nos.

Meu filho não esteve ainda em Cuba. Deve lembrar muito pouco da avó. Não conhece meu pai. Nem a tia dele, Evelyn. Nunca brincou com a Mariam, a filha da minha irmã, minha sobrinha.

Ele não avistou o pôr-do-sol em La Habana. Não correu nas praças sem grades do meu bairro, com cachorros soltos, e outros niños que falam espanhol. Nunca montou num cacharro, como chamamos aqueles carros antigos que todo o mundo já viu em postais cubanas e que em realidade circulam por lá – o Benja pira!

Los otros días, montando bicicleta en el parque, mientras giraba y giraba, entorno a la cancha, se inventaba lugares donde llegar con sus propias fuerzas, sus propios pies. Yo era su cliente, su bicicleta mi taxi. Mi destino, su imaginación. Nuestra realidad. Yo entraba en un sonido en el vehículo y arrancaba. Él pedaleaba y yo, corriendo, lo acompañaba. Reíamos mucho. Y de tantos viajes, me cansé. Pero él no me dejaba, y de nuevo, tuve que pedir un taxi. Siempre, corriendo a su lado. Su destino, Cuba, mi imaginación.

As palabras nascem de nossa relação, de nosso conviver. Crescem dentro dele, na sua específica experiência de viver neste mundo traduzido, também, por meu parecer. Palabras que suspiram em sonhos, em cantos, em histórias de nos inventamos juntos.

E pensando em transformações, viagens e vídeo, imaginei em “fazer acontecer” esse rolé. Um dia, semanas, meses onde ele e eu pudéssemos viver e escrever essa experiência. Vivê-la juntos e ainda, escrevê-la.

Esse dia vai chegar, mi hijo.

…ya verás.