Pan y Copa

Cuando en julio de 2007 inauguraron los juegos Panamericanos de Rio de Janeiro, yo ya sabía que vendría para Brasil. Aquello era un precedente de la certeza, imaginaria y concreta, de que este país me estaba esperando.

Sin embargo en las trasmisiones de la televisión, confieso, algo me llamó la atención: la mayoría de las personas, mujeres, hombres, niños, señoras y señores en las instalaciones, eran blancos.

El arquetipo que tenía de los brasileños, y más específicamente de los cariocas, no era de personas de tez blanca. Aquello tenía algún motivo oculto, al menos para mí inexplicable.

Menos de un mes después yo sobrevolaba la noche paulistana, la ciudad interminable de América del Sur, y pocos minutos después pisé el continente americano por la primera vez.

Mi observación en los primeros días – después que la retina se adaptó a la luz de aquí – era que en Brasil, sobretodo en São Paulo, las personas era más “claras. Algo que tiene que ver con el sol, o con la falta de este.

El color de la piel definitivamente era un elemento que permeava las clases sociales (sin generalizar) y entonces comenzaba a entender el porqué de los estadios en durante los Juegos Panamericanos estaban llenos de apenas personas blancas.

Estamos a menos de un mes del Mundial de Fútbol, aquí en Brasil. La mayoría de las personas –mis lectores – , verá al menos algún partido de los que habrá en tierra brasilis. En la televisión, probablemente, veremos apenas personas (sin ser extremistas, apenas una observación obvia) de tez blanca.

de Marcela Rosa Sena

de Marcela Rosa Sena

El Gobierno gastó billones de reais en las obras para receber el Mundial de la FIFA y en las calles ya comenzaron, nuevamente, la onda de protestos. Las reivindicaciones populares son legítimas. El Brasil a pesar de hoy pertenecer al grupo de países del BRICS o sea que tienen desempeño de países ricos, sin embargo socialmente, estes países poseen índices sociales que dejan mucho a desear.

Brasil no es una excepción. Son conocidos (y confirmo) los grandes problemas de los servicios públicos. Los servicios son bien precarios y de mal funcionamiento. Educación mala y bajos salarios a los profesores. Servicios de salud con falta de médicos, medicamentos carísimos y falta de hospitales y atendimiento demorado. Transporte mal organizado y lotado con precios absurdos. Seguridad pública casi nula, con miles de muertos tanto en manos de asaltantes y bandidos como de la propia mano de la policía militar.

En la Copa del Mundo, una de sus principales propagandas, es que los países organizadores tienen que mejorar servicios de infraestructura. Eso, los brasileiros y yo, no hemos visto mucho.

Hasta el 12 de junio, y durante la Copa, además de 22 jugadores en campo tentando dominar el balón, en las ruas miles, millones de personas se manifestarán en contra de un evento que no consideró en momento alguno las personas más humildes y necesitadas de este Brasil, y solamente el conocido camino del dinero, de las grandes empresas y grandes negocios.

Con ustedes Edu Krieger…

 

 

 

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