Amor, pocas palabras.

Yo quería un amor verdadero. Un amor para amar sin miedo ni pérdidas. Simples, común.

Cuando se ama, quien ama, primero tiene que saberse amar. Sentir que dentro tiene una semilla creciendo árbol que tendrá flores y más tarde frutos. Saberse único. Como se diría, entero, sin ninguna necesidad ulterior.

Cuando uno se ama bien, puede buscar en otros, otro amor. Buscar como quien encuentra entre cosas perdidas una vieja foto de sí. El amor de otros tiene que recordarnos nuestro propio amor, como si fuera algo que se nos extravió.

Cuando uno se ama bien, se ama bien al otro amor.

Yo te quiero libre,
como te viví,
libre de otras penas
y libre de mi.

Una persona que no se ama “bien”, encontrará fácilmente en una nueva persona algo para completar su propio amor. Poco a poco, ese encuentro hecho de amor, estará completo, hecho uno para el otro, completos o completándose. Cualquier mínima falta o ausencia  de cualquiera de los dos, hará tambalearse ese amor hecho de dos.

La persona que no se ama “bien” dará todo lo que puede para completar su nuevo “amor”. Palabras, gestos, actos en pro de salvar su amor. El equilibrio natural – y fatal – quitará de la otra persona su verdadera capacidad de amarse.

En algún momento, el equilibrio fatal – y natural – hará que quien no se ama “bien” se descubra en desventaja con su nuevo amor. Intentará pedir del otro lo que alguna vez le dio en nombre de “nuestro” amor.

Con mucha suerte y amor propio, la persona saldrá viva de aquella relación.

Mas a vida é real e é de viés
E vê só que cilada o amor me armou
Eu te quero (e não queres) como sou
Não te quero (e não queres) como és.

Alguien que se ama bien, encontrará en el pasto, en el viento, en un libro, en un hijo, aquello que no le hace falta para amar. Amarse es él más simple y sublime de los estados: la paz interior, de sus propios actos y responsabilidad de ser.

Quien se ame, encontrará en la persona que quiera amarle, un amanecer que dure nomás lo que dura el tiempo de un amanecer y como todo nuevo día, volverá a amanecer. El mismo sol y nunca el mismo amor. Todo nuevo día, amándose, será siempre un nuevo amanecer.

Não quero sugar todo seu leite
Nem quero você enfeite do meu ser
Apenas te peço que respeite
O meu louco querer
Não importa com quem você se deite
Que você se deleite seja com quem for
Apenas te peço que aceite
O meu estranho amor

Pero que importa todo eso, sí aquí leyendo, parece que el amor no tiene explicación. El pecho latiendo es quien manda en el cuerpo sin ninguna razón. El amor golpea duro, abraza después con todo calor. Parece que quiere, después desapega. El amor duele, no hay dudas, quien podría entonces darle contornos y palabras para escribirles canciones y poemas.

A su amor confíele, sus más profundas verdades, aquellas que nunca y nadie sabrá. Y no confíe en el amor de nadie que venga a decirle, explicarle, ayudarle a ser.

O seu amor
Ame-o e deixe-o ser o que ele é
Ser o que ele é

Con su amor acuéstese en silencio y feliz, y confiando, váyase a dormir. Hasta el nuevo sol, amanecer. Hasta um nuevo amor, ser.

Ser o que ele é.

Músicas

Yo te quiero libre (Silvio Rodríguez)

O quereres e Nosso estranho amor (Caetano Veloso)

O seu amor (Gilberto Gil)

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