Mar dos meus oceanos. Isla de mis continentes

A ilha é do mar. Pedacinho de terra flutuante, à deriva, se equilibrando entre ondas, furacões, e ventos alísios.

Un continente es una isla gigante. Pedacito de tierra fluctuante, a la deriva, equilibrándose entre olas, huracanes y largas sequías.

O mar é um só. Um pedacinho de agua com nomes oceânicos que sempre termina aos meus pés.

El mar es único. Alrededor de esta isla-continente, existe esta extraña sensación de soledad.

Quando você entra no mar, está entrando pelo resto da sua vida no mesmo mar.

Cuando yo entro en el mar tengo la sensación de que mi soledad acabó.

O mar de La Habana é muito azul. Natalia me dizia que não o via assim, algum tom dos seus olhos azuis não lhe permitiam reconhecer o anil frente ao seu olhar. Eu nunca vi mar de essa cor. O mar quente, calmo como caldo fervilhante, se derretia aos pés dela.

Yo entré al mar de Brasil meses después de llegar por aquí. El mar queda a no mínimo dos horas de la ciudad. Y era frío ese pedacito de océano gigante que es el mar. Y eran fuertes las olas rompiendo en la orilla. Y era arisco el viento en su resistir.

Quase ano depois vim descobrir que os olhos da Natalia, não eram azuis. Talvez o mar nos olhos dela não me deixara ver a real cor neles. Dessa vez, sorri sim perceber toda a verdade. Ela, mais tarde, admitira que de fato aquele pedacinho de mar ao redor da “minha” ilha era muito azul. Eu não consegui entrar no “seu” mar.

Durante estos años ya conocí “varios” mares de por aquí. Y mucha nostalgia de “mis” mares del Caribe que sentí. Calculé las diferencias en mi afán de sentirme feliz, y no lo logré. Así fue que descubrí el único mar que hay en mí, con el que me defiendo y me resguardo en la soledad.

El mar de sus ojos era de un verde fugaz, era el verdadero color del mar, que cambia con las sombras y los deseos, que emigra en cada mirada que se pierde fugaz. Natalia me miró y el mar se desbordó a mis pies. El mar se tragó los océanos alrededor del mundo y yo pude nadarlos todos de una sola vez.

A ilha cresceu feita continente. A solidão se encolheu num piscar temendo ser pressa da felicidade. Os olhos dela se encheram do mar que engoliu os oceanos, todas as ilhas num só continente.

A solidão num piscar de feliz azul. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s